Capítulo 2: La última cruzada - La caída de Acre
(Comienza el capítulo con los pies del mensajero y de fondo el castillo de Acre).
Mensajero: (jadeando) Dios, que no sea tarde. Dios permíteme llegar a tiempo.
(continua el capítulo con los templarios lanzando una lluvia de flechas. Los musulmanes, al tener armadura compleja, no son afectados grandemente por las flechas. Hay pocos heridos y casi ninguno fatalmente. Los musulmanes responden con catapultas, logrando debilitar los muros del castillo).
Rodiart: Por Cristo con él y en él, Dios y padre omnipotente.
Todos: ¡Amén!
(Las flechas no hacen daño a los musulmanes, por lo que rodean el castillo.)
Templario 3: ¡Hermano! No podemos contra esta embestida del enemigo.
Rodiart: ¡Aléjate Satanás!! No existen cosas imposibles, sólo hombres incapaces. No es hora de pensar; es hora de blandir la espada como nunca lo hemos hecho antes en nuestras vidas.
(El fuego griego y el aceite caliente hieren y consiguen acabar unos cuantos enemigos, pero no es suficiente para aguantar el ataque).
Templario 3: Hermano, si morimos aquí ¿seremos considerados mártires?
Rodiart: Si salvamos Tierra Santa nos canonizarán. (Todos sacan sus armas).Ataquen sin piedad. Los caballeros de armas están encargados del blasón y de llevar las noticias al Vaticano lo más rápido posible. Que el Señor supremo los bendiga (los caballeros de armas se dirigen hacia el Vaticano).
(Explota la pared mientras los musulmanes traen escaleras para escalar las paredes destruidas por los ataques de las catapultas).
(durante la pelea, los templarios tienen la ventaja por la agilidad y la precisión de los ataques).
Templario 2: Ahora entiendo, al usar una cota de malla solamente nos quitamos 50 libras de peso, lo que maximiza nuestra estámina y agilidad. La espada también tiene su razón, al no poder luchar en contra de una armadura tan gruesa debemos atacar las uniones donde se encuentra la debilidad de estas armaduras. Rodiart no sólo tiene una fe inquebrantable sino que es todo un estratega. Dios, tengo suerte de luchar al lado de alguien tan formidable.
(Llega corriendo el mensajero y se encuentra con la guerra en todo su apogeo. Sólo está armado con una espada corta. Trata de escabullirse por detrás del castillo, pasando sin ser detectado a duras penas. Cuando los hermanos lo ven, gritan emocionados y lo cubren lanzando flechas, pero el mensajero - antes de entrar en lugar seguro - es alcanzado por una flecha del enemigo. De camino a donde se encuentra Rodiart, ya montado a caballo, se desangra rápidamente. El mensajero se acerca al caballo de Rodiart agarrando por el cuello al animal y desplomándose seguido. Rodiart se baja del caballo con una sonrisa de dolor pero aliviado. Agarra al mensajero).
Rodiart: ¿A qué distancia se encuentran los refuerzos?
(Comienza el mensajero con murmullos que se convierten en temblor, luego en lágrimas y llanto).
Mensajero: Estamos solos, la Iglesia nos ha traicionado.
(Todo se va poniendo oscuro, cada vez más oscuro. Hasta que se ve una cruz a la que se le van acercando dos serpientes que se entrelazan entre ellas y van fraccionado la cruz. Se ve una lanza, una mancha de sangre, se rompe la cruz y Rodiart es atravesado por la lanza).
Templario 2: ¡Rodiart! ¡Rodiart!
Fin del capítulo 2

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